Su día comienza antes del amanecer, con la recogida a las 4:00 a. m. en su hotel de Cuzco (3.399 m / 11.152 pies). Mientras la ciudad duerme, se dirigirá hacia el Valle Sur, contemplando cómo los Andes cobran vida lentamente con las primeras luces del día: un comienzo tranquilo e inolvidable.
Tras un recorrido panorámico de 2 horas, llegará a Pitumarca, donde le espera un desayuno buffet: la forma perfecta de recargar energías para la aventura que le espera.
El viaje continúa hacia el encantador distrito de Checacupe, una de las paradas culturales más singulares de la ruta. Aquí encontrará tres puentes situados uno al lado del otro, cada uno de los cuales representa una época diferente de la historia peruana:
- Un puente de cuerda inca, parte de la antigua red del Qhapaq Ñan, que aún se mantiene utilizando técnicas tradicionales transmitidas de generación en generación.
- Un puente colonial de piedra, que muestra la influencia arquitectónica española del siglo XVI.
- Un puente metálico de la época republicana, que simboliza la era moderna.
Es una fascinante instantánea de la historia, y un lugar perfecto para tomar fotos.
Desde aquí, continuará hasta la base en Ccairahuiri, donde comienza la verdadera aventura. Tras una breve sesión informativa sobre seguridad, se subirá a su quad y comenzará un emocionante recorrido de 20 minutos a través de paisajes de gran altitud, sustituyendo lo que normalmente sería una caminata larga y exigente.
Su destino es la impresionante Vinicunca, también conocida como la Montaña Arcoíris, situada a una impresionante altitud de 5.036 metros (16.522 pies). Al llegar, será recompensado con uno de los espectáculos naturales más extraordinarios del Perú: una montaña pintada con vívidas franjas de rojo, morado, verde, amarillo y rosa, formadas por depósitos minerales a lo largo de millones de años.
Desde este mirador, también será testigo de la imponente presencia del Ausangate, el guardián sagrado de la región. Sus glaciares alimentan los ríos que nutren los valles que se extienden a sus pies, lo que lo convierte no solo en un espectáculo visual, sino en un lugar de gran importancia para la cultura andina.
Después de disfrutar de las vistas, tomar fotos y escuchar las explicaciones de su guía, bajará en su quad hasta la base: otros 20 minutos de pura diversión y adrenalina.
Para poner fin a la experiencia, disfrutará de un merecido almuerzo en un restaurante local, antes de regresar a Cusco, donde llegará alrededor de las 16:00 h.
Esto es más que una simple visita a la Montaña Arcoíris: es una experiencia trepidante y llena de aventura que combina cultura, historia y uno de los paisajes más emblemáticos de los Andes.



