Su viaje comienza con la recogida en el hotel a las 7:00 a. m. en Cuzco (3.399 m / 11.152 pies), partiendo hacia uno de los miradores naturales más impresionantes de los Andes: el Cañón del Cóndor de Chonta.
El trayecto en coche forma parte de la aventura y le llevará a través de paisajes cambiantes, tranquilos pueblos y pintorescas carreteras de montaña. Después de aproximadamente una hora, realizará su primera parada cultural cerca de Ancahuasi (3.465 m / 11.368 pies) para explorar Killarumiyuq (3.650 m / 11.975 pies), conocido como «La Piedra de la Luna». Este fascinante yacimiento arqueológico ofrece una conexión única con la astronomía andina, la espiritualidad y el legado inca.
Desde allí, continuará durante unos 30 o 40 minutos hasta Tarawasi (2.675 m / 8.776 pies), otro importante yacimiento inca donde su guía le hará revivir el pasado a través de relatos, historia y contexto cultural.
Tras explorar estas joyas arqueológicas ocultas, el viaje continúa durante unos 45 minutos hasta el remoto pueblo de Chonta, donde disfrutará de un merecido almuerzo rodeado del ambiente tranquilo de los Andes.
Reposado y listo, comenzará la experiencia principal del día: la caminata hasta el mirador del Cañón del Cóndor. La caminata dura aproximadamente una hora y media en cada sentido, siguiendo un sendero de altiplano mayoritariamente llano con un suave tramo de bajada cerca del final. A lo largo de la ruta, mantenga la vista en el cielo: es posible que los cóndores aparezcan incluso antes de llegar al mirador.
Una vez en el cañón, la recompensa es inolvidable: majestuosos cóndores andinos volando sobre el Cañón del Apurímac, espectaculares acantilados, paisajes abiertos y el río serpenteando en las profundidades. Es uno de esos momentos excepcionales en los que la naturaleza se siente verdaderamente poderosa y atemporal.
Después de disfrutar de las vistas y tomar fotos, volverá caminando por la misma ruta durante otra hora y media, y luego subirá a la furgoneta para el viaje de regreso a Cusco. La llegada suele ser entre las 19:00 y las 20:00, dependiendo de las condiciones de la carretera y del tráfico .
Al final del día, regresará con mucho más que fotos: se llevará el recuerdo de antiguos yacimientos incas, remotas aldeas andinas y la inolvidable imagen de los cóndores volando libremente en su hábitat natural.



