Su día comienza temprano, con la recogida a las 7:00 a. m. en su hotel de Cusco, para dirigirse hacia el norte, hacia los Andes. A medida que la ciudad queda atrás, los paisajes se abren para dar paso a amplios valles y montañas imponentes, con los impresionantes picos nevados del Verónica y el Chicón dándole la bienvenida a la aventura.
Al llegar al campamento base en Cruz Pata, es hora de cambiar de marcha. Tras una breve sesión informativa sobre seguridad y un breve recorrido de práctica, se subirá a su quad y sentirá cómo crece la emoción. Entonces comienza la verdadera diversión: un recorrido todoterreno de 40 minutos por caminos de tierra, campos abiertos y un impresionante paisaje andino.
Su primer destino es el increíble Moray. Estas terrazas circulares hundidas son uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes del Perú. Utilizadas en su día por los incas como laboratorio agrícola, cada nivel crea su propio microclima: una verdadera obra maestra de la ingeniería antigua. Tendrá tiempo para explorar, pasear y disfrutar de la singularidad de este lugar.
De vuelta en su quad, el recorrido continúa hasta un mirador panorámico desde donde disfrutará de vistas panorámicas de cinco majestuosos picos nevados: un momento perfecto para hacer una pausa y capturar la belleza de los Andes. A continuación, regresará a la base, donde le estará esperando su transporte.
Desde aquí, continuará en vehículo hasta su última parada destacada: las impresionantes salinas de Maras. Construidas en la ladera de la montaña, estas miles de brillantes piscinas de sal se utilizan desde la época inca y aún hoy se cosechan con métodos tradicionales. Es un paisaje verdaderamente único, y el lugar perfecto para tomar fotos e incluso llevarse un poco de la famosa sal rosa andina.
Tras un día lleno de adrenalina, cultura y vistas inolvidables, regresará a Cusco alrededor de las 14:00 h, con el resto de la tarde libre para relajarse, recargar energías y revivir una experiencia que no olvidará.



